Los seres humanos viven a través de capas de Ilusiones – Parte 1

El ser humano conoce fundamentalmente al universo mediante sus capacidades proporcionadas por la evolución, a través de los llamados sentidos interactúa con la realidad material y se construye la experiencia sensible de una persona.

Pero más allá del instinto y funciones biológicas innatas en la mayoría de las personas, éstas poseen el fenómeno aún sin explicar llamado consciencia, lo que provee una forma radicalmente diferente de conocer el entorno físico e incluso a sí mismos. Ésta consciencia provee el dote de razonar e interpretar la realidad inmediata de una persona e inevitablemente se produce una capa de abstracción general facilitada por el intelecto y emociones; lo que viene siendo cognición formada por funciones como memoria, atención, ejecución, orientación espacio-tiempo-personal, praxias y lenguaje.

Al hablar de la capa de abstracción general que se genera, me refiero a una forma de ver la realidad (social, personal, física y cultural) a través de la combinación de nuestras funciones cognitivas que producen -en términos sencillos- una interpretación y razonamiento lógico sobre el ambiente externo que experimentamos. Éste ambiente externo que experimentamos desde nuestro nacimiento se encuentra desprovisto de significado hasta que nosotros mismos se lo damos, por ejemplo, los árboles, plantas y flora en general son, han sido y serán lo que son sin influencia del ser humano pues son organismos (o ¿sistemas?) biológicos que han existido antes que la especie humana, la cual vale la pena redundar, mediante sus esfuerzos de intelecto colectivo por generaciones se ha dedicado a nombrar, clasificar, y atribuir diversos significados o sentidos a la naturaleza.

¿Realmente sabes lo que es un árbol?

Poniendo nuestra atención al aparente caso sencillo de un árbol: un ser humano adulto reconoce (en su mayoría) un árbol cuando lo ve, desde su niñez lo ha conocido, se lo han enseñado y le han dicho como nombrarlo o llamarle. Aún así, el árbol no necesita del ser humano para ser lo que es, tampoco para seguir existiendo, es lo qué es de forma independiente. El ser humano no puede evitar atribuirle un significado además de la definición (creada por el ser humano) de lo que es un árbol, lo que puede ser un recuerdo,un sentimiento o una interpretación propia que se traduce en una serie (colección) de pensamientos que abstraen los detalles del ‘arbol’ en un objeto mental más agradable o conveniente de manejar para el ser humano. Pero un árbol no es la palabra ‘arbol’. La palabra ,y más aún, la abstracción construida por la persona sólo representa al objeto material.

Entonces ¿el ser humano realmente conoce lo que es un árbol? o sólo se convence de conocerlo al saber la palabra ‘arbol’, que ésta se asigna a un objeto o tipos de objetos en particular y en su mente se encuentran las propiedades de tales objetos. Se podría argumentar que sí, un ser humano sí conoce a un árbol dado que además de razonar sobre su existencia, nombrarlo y abstraerlo, lo puede tocar, oler y sentir en general. No obstante, ha creado una capa invisible entre el objeto material y sí mismo que se encuentra siempre presente al entrar en contacto ambas entidades (humano y árbol), ya que mediante el lenguaje le llama árbol y la abstracción mencionada anteriormente no es más que un modelo que le permite reconocerlo y recordarlo con significados atribuidos, en otras palabras, construye su propia visión explicativa de lo que es la realidad física (que en éste caso es un árbol). Pero un objeto no es su nombre, sólo es. ¿Realmente conocemos al entorno que nos rodea o construimos la ilusión de conocerlo?

Modelos de Conocimiento

Una vez un profesor con cabeza de Bruce Willis que tuve en la Lic. en Física me preguntó: ¿Por qué quieres estudiar Física? y le respondí -palabras más, palabras menos-: porque deseo conocer a la realidad física de la forma más acertada y auténtica posible, mediante el conocimiento más acertado que se tiene actualmente.

El profesor con cabeza de cacahuate respondió: Fíjate que en física se conoce a la realidad mediante modelos, todos son modelos sobre los fenómenos físicos que estudiamos.

Lo anterior da nacimiento a la inevitable pregunta, entonces, maldita sea ¿Sólo conocemos al universo mediante modelos y no hay otra forma de conocerlo de forma fundamental que no sean los sentidos?, en otras palabras ¿El Universo sólo puede ser examinado mediante modelos y no podemos llegar a ‘tocarlo’ de manera más profunda, auténtica y total?

Todos éstos desvaríos introductorios conducen a un análisis más sencillo: los seres humanos navegan en este mundo (el planeta tierra ¿cuál más?) mediante capas de ilusiones (abstracciones) y muchas veces nos engañamos (o nos engañan) a nosotros mismos.

Al recordar la capa de abstracción general -que ahora llamaremos ilusión– mencionada anteriormente, es posible postular que ésta se forma de muchas otras sub-capas de ilusiones construidas sobre diversos aspectos de nuestra experiencia tanto en aspectos sociales, y personales, como por supuesto los aspectos físicos/materiales.

A partir de ahora trataremos de forma general el mundo social y cultural de las personas, en el que es más claro aún (o tal vez no) reconocer las ilusiones creadas a través de generaciones de humanos que han producido históricamente los sistemas socio-culturales actuales, así como las formas de colaborar, interpretar y construir facilidades para conocer y manipular la realidad para su antojo. Muchas de éstas capas de ilusiones son la religión, las creencias y tradiciones, los valores compartidos como lo que es bueno o malo (ética y moral), la belleza, el sentido de la vida, relaciones interpersonales, prejuicios, sesgos, conocimientos incompletos y lo que debe ser o no debe ser.

Próximamente: Parte 2.

Contenido elaborado por Antonio Enrique Pérez Heredia. CEFYM © 2023Licencia de Creative Commons
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